El músculo se adapta al trabajo que recibe. La carga regular lo hace más fuerte o más resistente, mientras que el reposo en cama y la falta de uso lo hacen encogerse con rapidez.
Entrenamiento de fuerza
Las cargas pesadas engrosan las fibras al añadir proteínas contráctiles, un cambio llamado hipertrofia. Las primeras ganancias de fuerza se deben sobre todo a que el sistema nervioso aprende a reclutar más fibras.
Entrenamiento de resistencia
El esfuerzo prolongado y repetido añade mitocondrias y capilares, de modo que el músculo aprovecha mejor el oxígeno y se cansa más tarde. El tamaño de las fibras cambia poco.
Atrofia
Sin uso, el músculo pierde proteínas y se reduce. El reposo en cama, la inmovilización con yeso, las lesiones nerviosas y el envejecimiento causan atrofia, y los adultos mayores pueden perder fuerza en pocos días de inmovilidad.
Dolor después del ejercicio
El dolor muscular de aparición tardía alcanza su máximo uno a dos días después de un ejercicio poco habitual y se debe a pequeñas lesiones de las fibras. Desaparece a medida que el músculo se repara y se adapta.
Al lado de la cama
La movilización precoz y los ejercicios de rango de movimiento limitan la atrofia en los pacientes hospitalizados. Compara el tamaño y la fuerza de las extremidades de ambos lados para detectar atrofia por desuso o por daño nervioso.
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Escrito por Making Synapses. Referencia de temas: OpenStax, Anatomy and Physiology 2e (sin texto adaptado).